Sigo observando el horizonte y sus múltiples oportunidades,
cansada de esperar al hermano que nunca llegó, al caballero imposible y el atajo seguro.
No me he refugiado lo suficientemente fuerte, ni sentido la urgencia (emergencia).
El "agustito" me atrae pero ya empiezan a surgir los estragos y consecuencias.
Es momento de sacar al guerrero, fijar nuevo rumbo, retomar el vuelo.
El pasado ya se fué, el futuro aún no llega, solo queda el ahora para hacer.