jueves, 2 de agosto de 2012

VIVIR SIN CARNE


Cuando dejé de vivir sin comer carne fue de los momentos más maravillosos de mi vida, la "depre" desapareció, al igual que "los miedos", las palpitaciones, la digestión lenta, las angustias sin explicación, la pesadez, los sentimientos de culpa (emocionales, no racionales); mi sensibilidad se afinó, así como mi compasión, empatía, alegría por vivir; me sentía más dichosa, más fuerte y capaz y sobre todo en sintonía y equilibrio con el mundo y el medio ambiente!!!

Ella.

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